La incertidumbre y la tensión se apoderaron esta mañana del Parque Industrial de Pilar tras el anuncio del cierre definitivo de la planta de electrodomésticos Whirlpool. La multinacional, que había inaugurado estas instalaciones en octubre de 2022, decidió cesar sus operaciones de manera abrupta, dejando en la calle a la totalidad de su plantilla, estimada entre 250 y 300 personas.
La noticia fue comunicada por el propio director de la planta en una reunión convocada de urgencia en el comedor de la empresa. Allí se informó a los operarios, personal administrativo y de recursos humanos sobre la desvinculación inmediata y el cese total de actividades.
«No nos dieron previo aviso»
Ignacio Cabezas, trabajador de la firma, confirmó la dramática situación en diálogo con el programa radial Materia Prima (FM Plaza 92.1).
«No nos dieron ningún previo aviso, nos acaban de desvincular a toda la empresa. Cierran completamente y nos trajeron un transporte para el que se quiera ir», relató Cabezas.
A pesar de la oferta de transporte para abandonar el predio, los trabajadores decidieron permanecer en el lugar en señal de protesta. «Estamos todos en la playa de estacionamiento y no nos vamos a ir hasta que nos den una respuesta coherente», aseguró el empleado.
El impacto de las importaciones y la caída del consumo
Según los testimonios recogidos, los directivos justificaron la drástica medida alegando que «bajaron muy de golpe las ventas y que la marca ya no compite dentro del mercado», una situación agravada por la apertura de importaciones.
Cabezas ilustró la disparidad de precios que enfrenta la producción local: mientras un lavarropas Whirlpool de 7 kilos oscila entre los 800.000 y 1 millón de pesos, una unidad de marca china equivalente puede conseguirse a mitad de precio.
Esta coyuntura ya había impactado en el ritmo de la fábrica. La producción diaria había descendido de 600 a 400 unidades y, hace dos semanas, se había despedido a los trabajadores eventuales. Sin embargo, nada hacía prever un cierre total, ya que la línea de montaje estuvo operativa hasta el día de ayer.
«Esperábamos una suspensión. Nos habían adelantado las vacaciones al 22 de diciembre», explicó el trabajador, destacando el drama social detrás de los números: «Hay gente joven, gente con familia, mujeres embarazadas».
Sorpresa en el gremio
Representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se hicieron presentes en la planta poco después del anuncio. Desde el sindicato aseguraron desconocer las intenciones de la empresa de cerrar definitivamente.
«El gremio también está sorprendido por la noticia», señaló Cabezas. Por su parte, el delegado de la UOM se dirigió a los trabajadores en la asamblea: «No hablamos anteriormente en ningún momento con la empresa de que iba a cerrar el establecimiento. Sí de la situación productiva, pero en ningún momento nos comunicaron esto».
El sindicato pidió paciencia a los despedidos mientras esperan la comunicación formal de los pasos legales a seguir por parte de la compañía, asegurando que su objetivo será «garantizar los derechos de cada uno de los trabajadores».







