En medio de las tensiones en el sector industrial, Martín Rappallini reivindicó la figura del CEO de Techint. El titular de la UIA bonaerense destacó la cultura de trabajo y el rol estratégico de las grandes empresas como motor del desarrollo nacional.
La interna industrial sumó un capítulo de peso con el respaldo explícito de Martín Rappallini, referente de la Unión Industrial Argentina (UIA), hacia el empresario Paolo Rocca. Bajo el concepto de que el progreso requiere «líderes con nombre y apellido», el dirigente fabril buscó blindar la imagen del líder de Techint frente a las críticas y el escenario de competencia global.
Rappallini enfatizó que la transformación de la economía argentina no depende solo de políticas macroeconómicas, sino de la consolidación de una «burguesía moderna» que sea capaz de liderar la inversión y la innovación.
El rol de las empresas insignia
Para el dirigente, existe una relación indivisible entre el prestigio de una nación y la calidad de sus compañías líderes. En declaraciones al suplemento Economía, Rappallini sostuvo: “Cuando se piensa en Alemania, Italia, Corea o Estados Unidos, automáticamente aparecen sus grandes marcas, sus empresas líderes, sus compañías insignia. Y eso no es casualidad. Hay una relación directa entre el prestigio internacional de un país y la calidad de sus empresas”.
En ese sentido, aclaró que el modelo de desarrollo exitoso no se basa solo en el esfuerzo individual, sino en un ecosistema donde conviven los grandes jugadores con el sector pequeño y mediano: “No alcanza con tener miles de pequeñas unidades. Se necesita un entramado completo: el 1% de empresas líderes que empujan la escala, la tecnología y la exportación, y el 99% de PyMEs que forman el tejido territorial”.
El factor Rocca y el legado de Alberdi
La defensa de Rappallini no fue solo institucional, sino personal. Al referirse al CEO de Techint, destacó su ética laboral como un ejemplo para el sector privado. Según consignó en Economía: “Todo eso es Paolo Rocca. Un empresario que con más de 70 años sigue levantándose cada día para estar desde temprano en su empresa, recorriendo plantas, conociendo procesos… con una dedicación de 12 horas diarias. Es un ejemplo de los muchos grandes empresarios que por fortuna tiene la Argentina”.
Finalmente, el titular industrial vinculó esta visión con las raíces del pensamiento liberal argentino, citando a Juan Bautista Alberdi para reclamar un cambio cultural que deje de demonizar al sector privado. “La nueva política debe tender a glorificar los triunfos industriales, a ennoblecer el trabajo, a rodear de honor las empresas”, citó Rappallini, concluyendo que para ser un país moderno, Argentina necesita “más Roccas, más empresas líderes globales, y un entramado PyME más grande y productivo”.







