Freno a la producción: el colapso de las rutas nacionales amenaza la logística de Vaca Muerta y la exportación de granos

La paralización de la obra pública y el abandono del mantenimiento vial han dejado de ser solo un problema de seguridad para convertirse en una barrera económica. Según un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA), el deterioro del asfalto está golpeando el corazón de la logística argentina: el traslado de la producción. Con casi el 70% de las rutas nacionales en estado «regular o malo», los costos de flete se disparan, los tiempos de viaje se duplican y la conexión con los puertos exportadores entra en zona de riesgo.

El documento, titulado «Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial», alerta que la falta de inversión ha provocado una caída drástica en la velocidad media de circulación. Para un país que mueve más del 90% de su carga en camión, esto se traduce en una pérdida directa de competitividad.

Vaca Muerta: El petróleo, obligado a ir por la banquina
Uno de los puntos más críticos del informe es el Corredor Petrolero. La Ruta Nacional 151, arteria vital que conecta Río Negro y La Pampa con el yacimiento de Vaca Muerta, se encuentra en situación de «abandono total».

El transporte de equipos pesados, insumos de arena y maquinaria para el fracking enfrenta un escenario desolador. El diagnóstico técnico señala que la ruta tiene baches tipo «cráter» que obligan a los camiones a circular por la banquina, generando demoras y roturas mecánicas constantes.

«El bacheo ya no sirve, se requiere una reconstrucción total para soportar los equipos petroleros», advierte el informe.

La situación es tan grave que impulsó la creación del «Foro Regional Corredor Ruta Nacional 151», un bloque conformado por intendentes, cámaras empresariales y funcionarios de Neuquén, Río Negro y La Pampa. El reclamo es claro: sin rutas, el potencial exportador de Vaca Muerta tiene un techo logístico.

El Agro y los Puertos: Una «Ruleta Rusa» logística
La cosecha argentina, principal fuente de divisas del país, debe atravesar lo que los transportistas llaman «la ruleta rusa».

Ruta Nacional 33 (Rosario – Bahía Blanca): Es el corredor clave que une los dos polos portuarios más importantes de Argentina. Sin embargo, su base asfáltica ha cedido ante el peso de los camiones. Los «parches» duran menos de seis meses, generando un ciclo de deterioro que ralentiza la llegada de los granos a las terminales portuarias.

Ruta Nacional 3: Principal acceso de la producción cerealera del sur bonaerense al puerto de Bahía Blanca. Con las obras paralizadas, la alta siniestralidad y el mal estado de la calzada encarecen los seguros y los fletes.

El NOA y el azúcar: En el norte, la Ruta Nacional 34 (Jujuy-Salta) es fundamental para el transporte de caña de azúcar y la logística internacional. Clasificada de «Alto Riesgo», su ahuellamiento profundo desestabiliza las cargas, complicando la salida de productos regionales.

El Litoral y la Madera: Rutas que no aguantan
En el noreste argentino, la producción forestal e industrial ha terminado de colapsar una red vial sin mantenimiento.

La Ruta Nacional 120 (Corrientes), que une Ituzaingó y Virasoro, ha quedado intransitable en varios tramos debido al tránsito intensivo de industrias forestales. Del mismo modo, las rutas del Mercosur (RN 121, 119 y accesos a puentes internacionales) presentan fallas estructurales que dificultan el comercio bilateral con Brasil y Uruguay. El informe describe calzadas con «piel de cocodrilo», un nivel de deterioro que impide el flujo ágil de las exportaciones.

Un costo país que aumenta
El informe de FEPEVINA concluye con un dato que preocupa a los gobernadores: la subejecución presupuestaria de la gestión actual no solo frenó obras nuevas, sino que detuvo el mantenimiento preventivo.

Esto genera un efecto acumulativo: a peor estado de la ruta, mayor es el costo logístico para las empresas. Menor velocidad de rotación de los camiones, mayor consumo de combustible y desgaste prematuro de las unidades terminan trasladándose a los precios finales y restando rentabilidad a los productores locales.

Ante este panorama, las provincias patagónicas ya advirtieron que, de no haber respuesta de la Casa Rosada para reactivar las obras, la vía judicial será el próximo paso para intentar salvar la producción regional.

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