La temporada de verano 2024 encendió las luces de alerta en los principales destinos de la Costa Atlántica. Mar del Plata, considerada el termómetro histórico para medir la salud de la actividad turística nacional, ratificó con números oficiales lo que se percibía en las calles: una marcada caída en la afluencia de visitantes.
Según los datos provisorios difundidos por el Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), “La Feliz” recibió 1.399.007 visitantes en el período comprendido entre el 1 de diciembre y el 15 de enero. Esta cifra representa una baja del 4,6% en comparación interanual con la temporada anterior.
“Menos turistas y menos gasto”
El escenario local no es un caso aislado, sino que refleja una tendencia generalizada en la Provincia de Buenos Aires. El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, confirmó el retroceso durante la primera conferencia de verano encabezada por el gobernador Axel Kicillof.
“Tenemos una temporada con menos turistas, que se quedan menos tiempo y gastan menos”, sentenció Costa.
Si bien el promedio de caída de visitantes en los centros turísticos provinciales fue del 2,9% (ligeramente mejor que el dato de Mar del Plata), el dato más alarmante no es la cantidad de personas, sino su poder adquisitivo: se registró un desplome del 21% en materia de consumo.
Rutas más vacías y estadías “gasoleras”
La merma en la actividad fue anticipada por el flujo vehicular en las rutas que conectan con la costa. Pablo Ceriani, titular de Aubasa (Autopistas de Buenos Aires S.A.), informó que el tránsito hacia los destinos balnearios por las rutas 2 y 11 se redujo un 7,2% durante la primera quincena de enero.
La ecuación económica es lineal: menos autos implican menos familias llegando a la costa y, por decantación, una baja en la ocupación hotelera y en la contratación de servicios, motores centrales de la economía estival.
Por su parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) aportó datos que terminan de dibujar un panorama complejo para el sector privado:
Mar del Plata tuvo una ocupación considerada “media”, rondando el 60%.
El perfil del turista cambió: las estadías son más cortas, con un promedio que no supera las cuatro noches.
Con la segunda quincena de enero en marcha, operadores turísticos y funcionarios mantienen la cautela, esperando que el turismo de «escapada» de fin de semana pueda compensar parcialmente los números rojos del inicio de la temporada.







