Golpe histórico al vino argentino: Bodegas Bianchi entra en default con más de $900 millones en cheques rechazados

MENDOZA.— La crisis que atraviesa la vitivinicultura argentina sumó hoy un capítulo de alto impacto simbólico y económico: Bodegas Bianchi, uno de los nombres más tradicionales del vino nacional, confirmó su entrada en cesación de pagos. La firma sanrafaelina registra un pasivo de más de $900 millones en cheques rechazados, una situación que obligó a su directorio a iniciar un proceso urgente de renegociación con sus acreedores.

A pesar de sus casi 100 años de trayectoria, la compañía no logró esquivar lo que sus propios directivos califican como una «tormenta perfecta»: un escenario donde confluyen la caída estrepitosa del consumo interno, la pérdida de competitividad exportadora y una disparada de costos operativos que jaqueó su estructura financiera.

Crónica de una crisis anunciada
Si bien la noticia se oficializó este lunes, el deterioro de las cuentas de la bodega no fue un evento súbito. Sergio Pomar, gerente de división de la firma, ya había anticipado meses atrás las crecientes dificultades para cumplir con el cronograma de pagos.

El colapso financiero se explica por una combinación de factores letales para la industria:

Derrumbe del consumo interno: La necesidad de trasladar el fuerte aumento del precio de la uva al producto final terminó por alejar al consumidor, profundizando la recesión en las góndolas.

El frente externo: Un tipo de cambio poco competitivo, sumado a la vigencia de retenciones a las exportaciones, erosionó la rentabilidad de las ventas al exterior, limitando el ingreso de divisas frescas.

Costos operativos: Los aumentos en energía, logística y mano de obra terminaron de asfixiar el flujo de caja.

La respuesta de la empresa: «Honrar la historia»
Ante la difusión de su estado financiero, Bodegas Bianchi emitió un comunicado buscando llevar calma al mercado y, especialmente, a su cadena de valor. La empresa, controlada por los herederos del fundador, descartó de plano el cierre o la paralización de la producción.

«Las decisiones adoptadas apuntan a honrar casi 100 años de historia vitivinícola de excelencia desarrollada en Mendoza y orgullo de la Argentina», reza el texto oficial.

La estrategia de la compañía se centra ahora en dialogar con los proveedores históricos para establecer un nuevo esquema de pagos que permita la supervivencia de la firma. Desde la conducción aseguran que se trata de una «coyuntura excepcional de mercado» y confían en que, tras el reordenamiento del pasivo, podrán sostener su liderazgo.

Un efecto dominó en el sector
El caso de Bianchi no es un hecho aislado, sino el síntoma de una industria en terapia intensiva. El sector observa con preocupación cómo grandes jugadores caen ante la presión macroeconómica.

El antecedente más cercano y preocupante ocurrió a finales de 2025, cuando la operadora de Bodega Norton solicitó el concurso preventivo de acreedores tras acumular deudas millonarias. Aquel proceso, ya admitido por la Justicia mendocina, marcó el inicio de una ola de reestructuraciones que ahora alcanza a la histórica casa de San Rafael.

Con las negociaciones recién iniciadas, la atención del mundo empresarial y político se posa ahora sobre el futuro de los empleos y la estabilidad de la cadena de proveedores en la región de Cuyo.

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